Biomagnetismo

El Biomagnetismo o Par Biomagnético es una técnica terapéutica descubierta por el Médico Mexicano Isaac Goiz Duran, hace más de 30 años.

En 1988 el Dr. Goiz acude a una charla impartida por el físico estadounidense Dr. Richard Broeringmayer, que había trabajado (por encargo de la NASA) el estudio de la ausencia de influencia del campo magnético terrestre en la salud de los astronautas enviados al espacio.

A raíz de esos estudios, el Dr. Broeringmayer decide experimentar con el magnetismo en el tratamiento de enfermos, a los que colocaba imanes durante periodos constantes y a medio plazo, consiguiendo resultados importantes para sus pacientes. Quizás por esto mismo, la NASA resuelve prescindir de sus servicios y Broeringmayer decide transmitir sus conocimientos, entre otros muchos a un grupo de doctores mexicanos, entre los que se encontraba como hemos dicho, el propio Dr. Goiz, que asimila muy bien las enseñanzas del físico norteamericano y empieza a construir el cuerpo teórico práctico de lo que dio a conocer como Par Biomagnético. Se dice que surge la propuesta  del Dr. Goiz Durán cuando se encontraba tratando a un paciente de VIH. El doctor mexicano descubrió el “par biomagnético” al rastrear con un imán de carga negativa en los pies del paciente lo qué sucedía en sus órganos al realizar este procedimiento, y encontró un acortamiento del hemicuerpo derecho y, cuando llegó al punto del timo, intuyó que con un imán de carga contraria podría neutralizar las cargas en otro punto del cuerpo, donde consiguió la igualdad de los miembros inferiores.

 ¿QUÉ ES EL BIOMAGNETISMO MÉDICO?

Es un procedimiento de diagnóstico y tratamiento terapéutico que estudia los fenómenos bioenergéticos que producen los microorganismos en el interior del ser humano. Para la recepción, desarrollo y reproducción de estos microrganismos han de producirse alteraciones fundamentales en el pH (potencial de hidrógeno) de los órganos que los soportan. Estas modificaciones pueden medirse, clasificarse y tratarse de forma perfecta. Es compatible con cualquier otro tratamiento y estudia, detecta, clasifica y corrige las alteraciones del PH en el ser humano.

Se trata de una técnica realmente efectiva en la detección y tratamiento de cualquier tipo de malestar, que carece de efectos secundarios, se puede aplicar a todas las edades y no es invasiva para nuestro organismo.

Para aplicar este tipo de terapia los imanes se aplican en diversas zonas del cuerpo, como si se tratase de un escaneo. Una vez que se reconocen los órganos y tejidos que se encuentran afectados, el especialista aplica un conjunto de imanes en dichos puntos en un periodo de tiempo que oscila entre los 10 y 30 minutos, dependiendo de cada persona. Una terapia puede durar hasta una hora y se estima que se necesitan un promedio de cinco terapias para ver resultados positivos.

En líneas generales, el biomagnetismo trabaja sobre alrededor de 300 puntos energéticos distribuidos en el cuerpo.

El biomagnetismo es, en suma, una terapia alternativa que consiste en identificar la etiopatogenia  de las enfermedades provocadas por virus, bacterias, hongos y parásitos, que son el origen y la causa de enfermedades así como disfunciones glandulares. De acuerdo a especialistas, los microorganismos patógenos que atrapamos durante nuestra vida así como la falta de ejercicio o el estrés, alteran y desnivelan el pH de nuestro organismo. 

Este tipo de terapia ha ganado popularidad en los últimos años. En el caso de algunos países latinoamericanos como Chile, Colombia, Ecuador y Brasil, la práctica se encuentra en pleno auge.

Uno de los principales beneficios del biomagnetismo es que permite curar importantes enfermedades sin efectos secundarios; de igual forma, no requiere medicamentos, aunque no se contrapone al uso de los mismos. De acuerdo a expertos, el biomagnetismo permite llegar a la etiología de la enfermedad, es decir, permite determinar cuáles son los microorganismos patógenos causantes de una enfermedad, mientras que la medicina tradicional se aproxima a la enfermedad por medio de los síntomas. 

Asimismo, es una terapia compatible con otra forma de terapia alternativa e, incluso, puede utilizarse de forma simultánea con tratamientos alopáticos tradicionales, también es importante mencionar que el biomagnetismo ejerce un efecto de corrección sobre las distorsiones energéticas presentes en nuestro organismo.

De igual manera, la terapia ha demostrado que el polo positivo impulsa y fortalece los procesos biológicos del cuerpo. En ese sentido, es sumamente beneficioso para el caso de debilidades, desgarros musculares, fracturas de huesos, esguinces y cicatrización de heridas. Asimismo, se ha demostrado que desde la primera o segunda sesión el paciente comienza a notar cambios positivos en la salud.

A pesar de sus beneficios, el biomagnetismo no se recomienda para tratar a mujeres en los primeros meses del embarazo; de igual forma, no está indicado para personas con cáncer que se encuentren sometidos a quimioterapia, pues la quimioterapia altera el campo magnético del cuerpo y no será posible realizar un diagnóstico efectivo ni rastrear la enfermedad; lo recomendable es que el paciente enfermo de cáncer bien reciba la terapia biomagnética antes de empezar la quimioterapia o un año después de haberla culminado. De igual manera, aquellos pacientes que tengan marcapasos, no podrá aplicárseles imanes en dicha zona.

En los últimos años han surgido diversos casos de éxito de pacientes que han hecho uso de esta terapia como método para la cura de determinadas enfermedades o dolencias. Por su parte, el especialista Francisco Mena, de origen ecuatoriano y que actualmente se encuentra radicado en Chile, ha tratado a más de 20.000 pacientes en dicho país y en otros como Ecuador, Brasil, Argentina, Uruguay, México e incluso España, Alemania y Suiza. De acuerdo con su experiencia, se requieren al menos tres terapias de treinta minutos para ver resultados y complementarla con otro tipo de terapia tradicional.

Sus resultados han sido avalados por diversas universidades y ministerios de salud pública en países como México, España, Ecuador y Cuba. De acuerdo a datos recientes, se ha determinado que el biomagnetismo tiene un grado de eficacia del 70% en los pacientes que la practican.  Por ejemplo, un paciente de 34 años pudo curarse de gastritis crónica erosiva y hernia de hiato, de igual manera, pacientes también han visto beneficios en cura en casos de migrañas, psoriasis, mal de Parkinson, alzhéimer, infertilidad e incluso para disfunciones glandulares como la falta de libido, dislexia, hipertensión, difusión eréctil, tartamudez, entre otros.

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