La extraña psicosis de Carl Jung y como convirtió su trastorno mental en algo positivo.

Carl Gustav Jung fue un psiquiatra y psicólogo Suizo muy famoso, nacido en 1875 fue una figura clave en el inicio del movimiento psicoanalista, así mismo fundó la escuela de psicología analítica. Fue colaborador con Freud.

Carl enfatizaba la conexión funcional entre la estructura de la psique y la de sus productos (manifestaciones culturales). Tuvo una gran influencia en el desarrollo del análisis de los sueños. Dedicó su vida a la práctica clínica y a la formulación de teorías psicológicas aunque también realizó incursiones en el campo de las humanidades.

A pesar de su gran éxito en la práctica psicológica, su gran casa y su familia, en 1913 (cuando Jung tiene 38 años) y con una carta en la que Freud manifiesta sus deseos de finalizar toda colaboración y amistad es cuando se supone que Jung inicia su conocida crisis vital. Esta ha recibido muchos nombres: enfermedad creativa, descenso al inframundo, auto deificación narcisista, crisis de la media vida, momento trascendental… El nombre no es lo importante, lo importante son las características de este episodio. Fue en esta época cuando Carl Jung empezó a sufrir visiones y oír voces. Como buen psicólogo que era pronto se preocupó de estar sufriendo una psicosis o ser perseguido por el “demonio de la esquizofrenia”. Pero más tarde atribuiría este periodo a una confrontación con el inconsciente como la que derivaría de un experimento cualquiera con mescalina. 

Durante 6 años Jung trabajó para que su mente no bloqueara esta “salida de contenidos del inconsciente” que sin duda era un mensaje que él debía entender (o eso creyó él). Llegó a un punto en el que cualquiera que fuera la ocasión, si tenía un momento libre en casa (después de cenar) se sentaba a “inducir” estas visiones que él llamaba “imaginaciones activas”. Como buen científico que era lo grabó todo en papel, primero con notas, luego analizándolo todo con un tono muy profético en lo que se ha conocido como el “libro rojo” (un gran libro de piel rojo). Así este libro narraba el gran viaje psicodélico a través de su mente. Era una progresión homérica de encuentros con personajes extraños en lugares cambiantes y curiosos. 

El libro narra la historia de Jung al intentar enfrentarse a los demonios que emergían de las sombras de su mente. Siendo fiel a su teoría Jung creía en el análisis y la relación entre el consciente y el inconsciente y que este podía tener un significado oculto que había que analizar.

Si hubiese sido un paciente más, a Jung se le hubiera dicho que sus síntomas eran fruto de una neurosis y que los ignorara, pero fue el extensivo análisis de su propia mente probablemente el que desencadenó (o intensificó) esta “psicosis” (aunque este análisis fue también visto como su forma de encontrar la “cura”). Era muy frecuente entre los psicoanalistas (y parte del proceso para convertirse en uno) realizar autoanálisis extensos de uno mismo, cosa que hizo también Freud en su momento.

 

¿Pero qué es lo importante de esta historia?

Para empezar debemos entender que no podemos considerar su situación como un brote psicótico completo pues él seguía funcionando en su vida diaria. El otro punto importante y en el que se ha basado mucha gente para obtener de la experiencia de Jung un punto de vista más positivo o que dota de algo de luz a los síntomas esquizofrénicos es que él aprendió a vivir con ello, a inducirlo en momentos adecuados y a seguir funcionando en el día a día. ¿Cómo consiguió esto? Pues como ya hemos dicho con 2 pasos:

1- Jung indujo activamente sus alucinaciones → Jung encontró estas visiones tan ricas y llenas de información que encontró sus propios métodos (mentales) para inducirlos sin drogas. La mayoría de la gente intenta suprimirlos y evitarlos, temiéndoles y otorgándoles un carácter negativo que genera muy elevada ansiedad. Hoy en día se postula que el hecho de que no le generaran toda esta sintomatología negativa le permitió seguir con su vida diaria y además tener cierta sensación de control al poder inducirlos. Temer a algo desencadena mecanismos de amenaza en nuestro cerebro que hacen que la carga negativa asociada al suceso (las visiones en personas con brotes psicóticos) sea muy elevada.

2- Jung tomó nota de todo lo que veía y oía → Al principio en pequeños libros negros de notas para luego traspasarlos al libro rojo. Jung incluyó imágenes.

Conceptos a ratificar hoy en día: 

La psicosis de Jung probablemente no es lo que hoy entendemos como una psicosis. Los criterios para considerar algo como una psicosis o una esquizofrenia en esa época difieren mucho de los actuales. Lo cierto es que al no interferir de ninguna manera con su vida diaria no podemos decir que sufriera un trastorno mental pues este es un criterio de diagnóstico necesario en la actualidad. Además otro criterio característico de la esquizofrenia actualmente es que no se pueden suprimir (normalmente) estas imágenes o voces (no sin tratamiento al menos). Por lo general en el caso de Jung se considera que mucha de la influencia en la aparición de sus visiones pudo venir de los acontecimientos que estaban presentes en esa época, como la primera guerra mundial y la ruptura con Freud y no por un trastorno esquizofrénico exclusivo como tal.

Aún así la publicación de este libro ha abierto una brecha de esperanza para estos trastornos como un ejemplo de que se puede vivir exitosamente con ellos y en cierta manera explorarlos o tomar control de los síntomas para utilizarlos en el propio beneficio, sin seguir un tratamiento tradicional y superando el estigma que los rodea. De hecho el propio Jung desarrollo lo que él llamo la “Metonoia(proceso de autoreforma espontanea de la mente como método de curación y que explicaba según él la aparición de la psicosis), interpretaba el proceso psicótico como en ocasiones productivo pues permitía el conocimiento de la mente en profundidad y facilitaba su sanación, era un proceso adaptativo. Yo me manifiesto escéptica ante esto. Hay que tener claro que una esquizofrenia no es solo ver cosas de vez en cuando, e implica normalmente un deterioro cognitivo importante (que Jung no presentaba), luego sin decir que lo crea imposible sí lo veo poco probable en un trastorno esquizofrénico actual, que insisto, no parece ser el caso por el que él pasaba. Pero quién sabe, del escepticismo inicial y el rechazo es de donde salen luego las mejores teorías. Sin duda me parece genial la desestigmatización y el trato humanitario de la esquizofrenia que posibilitó pero ello no debe extrapolarse a decir que todo el mundo pueda “curarse” como él ni que el trastorno no sea mucho más complejo de la situación por la que él pasó.


Jung trabajó en su libro rojo durante más de 16 años, debatiendo si publicarlo o no sería una buena idea. Obviamente y por el riesgo al ridículo y la crítica de sus compañeros de profesión decidió no publicarlo (había una historia en la que se enamoraba de una chica que luego resultaba ser su hermana u otra en la que ingería el hígado de un bebé por ejemplo). Con su muerte, la familia decidió mantenerlo en privado y al margen de desconocidos. Pero en 2009 este libro fue publicado por Sonu Shamdasani.

A %d blogueros les gusta esto: